La mejor manera de reducir la aparición de más niños y niñas en las calles es mediante la prevención. Consideramos en riesgo social a chicos y chicas que enfrentan situaciones y problemas que los pueden orillar a elegir vivir en las calles, como conflictos familiares recurrentes, deserción o bajo rendimiento escolar, ausencia de figuras de autoridad adultas, trabajo y/o pertenecer a grupos en situación de calle (bandas, pandillas, etc), uso de sustancias, escasos o nulos espacios de convivencia familiar.
No hay una definición clara del perfil de niños, niñas y jóvenes callejeros, lo que ocasiona una profunda confusión saber cual es la población callejera y la trabajadora, pues por el hecho de ocupar la calle como medio de subsistencia e interacción social no significa que ambas poblaciones cuenten con necesidades similares. Los pocos programas oficiales continúan sin reconocer que tienen características muy distintas y en consecuencia necesidades particulares.
La Casa Transitoria facilita el desarrollo personal de los chicos a través de la formación de hábitos, valores y capacitación, además de brindarles el tratamiento adecuado en caso de tener una adicción, lo que les da la oportunidad de adquirir habilidades para comenzar una vida independiente, que se caracteriza por tener un empleo fijo, sin consumir sustancias y vivir fuera de las calles.
Los talleres son parte fundamental del proceso educativo de El Caracol son una respuesta a la necesidad de un espacio de capacitación, donde los jóvenes que ingresan a la Casa Transitoria adquieren conocimientos, valores y hábitos para el trabajo. Se trata de un ejercicio laboral en un espacio bajo techo que cuenta con horario y un espacio de aprendizaje que facilita la integración al campo laboral